En la noche electoral, los militantes del Partido Socialista no paraban de gritar a Pedro Sánchez un mandato que emanaba de las urnas recién abiertas ‘con Rivera no…’, y siendo obvia la aclaración, se referían que ‘no se le ocurriera pactar con C,s el gobierno de la nación’. Esto es lo que creímos haber oído todas y todos los que veíamos la tele en ese final del escrutinio. Pero evidentemente escuchábamos mal, o al menos el previsible Presidente Sánchez escuchaba otra cosa distinta, algo así como ‘con Ciudadanos sí…’.

Casi agotándose los plazos para la constitución del nuevo gobierno de España, cada día las cosas parecen menos claras. Los votos (y los gritos) increpaban a Pedro Sánchez a formar un gobierno de izquierdas, que por supuesto ‘sí suman’. Pero ni la aritmética, ni los votos, ni la lógica, ni la conveniencia para el bienestar social…, son quienes deciden finalmente sobre el gobierno que se vaya a formar. Quienes deciden son esos ‘suprapoderes’ que condicionan la voluntad de Sánchez, del Partido Socialista y de sus casi siete millones y medio de votos, son el IBEX35, los poderes financieros nacionales y transnacionales, etc.

“Es más fácil que VOX llegue a tener ministros en el gobierno de Sánchez, que llegue a tenerlos Podemos…”, afirmaba Isaac Rosa de diario.es. Una cosa sí ha quedado clara y es que en España (y en el mundo) los que verdaderamente mandan no se presentan a las elecciones…

Las empresas del IBEX35, la I.c.,…, y algunos otros poderes fácticos, son los que auparon a Ciudadanos y concretamente a A. Rivera. Hoy parece que ya no les sirve (lo dan por amortizado, se dice ahora), la cascada de dimisiones y críticas al fausto líder, obedecen a un fin orquestado. El señor Rivera, en una estrategia de ‘quítate tú que me pongo yo’ había concluido la defunción definitiva del Partido popular y raudo se prestaba él con C,s para ocupar su lugar. Para eso, tenía que marcar distancias claras con el PSOE y ganarse las simpatías de todos los votantes del PP, de ahí el ‘no es no’ a P. Sánchez. Y ahora es cuando entran en juego esos de los que hablábamos ‘los que verdaderamente mandan’. A Pedro Sánchez no le quedan más opciones que gobernar con Unidas Podemos o hacerlo con Ciudadanos, para que ésta segunda posibilidad pueda darse, Rivera tiene que desaparecer o al menos agachar la cerviz, moderarse y donde ‘dijo digo ahora digo diego’, que por otro lado es lo que hace habitualmente ‘decir en cada momento lo más conveniente para sus intereses’.

La pregunta sería ¿por qué no dejar que Podemos acceda al poder del estado? Y es que esos que ordenan nuestros designios, no pueden consentir que Pablo Iglesias y sus huestes puedan disponer de determinadas informaciones de las que llaman sensibles, o puedan intervenir en decisiones que podrían perjudicar sus intereses. De ahí el que retuerzan la mano a Sánchez hasta que haga justo lo contrario de lo que sus militantes, los que le han votado y todas las personas que han votado izquierda en este país, querrían que hiciera.

No preocupa que la ultraderecha rayana con el fascismo, entre en los gobiernos locales, autonómicos (y podrían en el nacional). No inquieta a nadie que puedan obtener esas mismas informaciones delicadas, ni su intervención en las decisiones que nos llevarán un siglo atrás,… Quizás sea porque ellos ya disponen de la información o incluso porque unos y otros sean los mismos.

Está claro que la izquierda para acceder al poder tiene que ganar las elecciones y tomarlo. Incluso así, habría que ver si los poderosos lo consentirían…

JuanM del Castillo