Dadas las fechas que se acercan, además de desearlas felices y saludables para todas las personas de buenas intenciones, tanto las fieles a esta humilde columna, como a las del resto de la humanidad, quería dirigirme a los reyes magos (y espero que majos) del municipio de Rivas Vaciamadrid para que a miles de familias, con sus niños y sus mayores, que habitamos en Rivas Casco un poquito más allá de la intersección de las calles de Miralrío con la de Lago Garda (ahí donde se está construyendo una inmensa urbanización que mezcla viviendas privadas con otras de protección oficial) este deseo de un año con mejor calidad de vida, y más en un lugar como Rivas donde el transporte es tan precario como imprescindible, se haga realidad en este aspecto.  

Los cientos de familias, los miles de personas, que habitamos en decenas de mancomunidades y casas unifamiliares desde las dos últimas paradas de autobús en la Calle Miralrío, que solo contábamos con el inacabable en recorrido y muy deficiente servicio de la Línea 334 de “La Veloz”, y a las que la Línea 332 un mal día, nos dejó tirados girando cuando llegaba a la Calle Lago Garda, en vez de seguir atendiendo dos paradas casi seguidas (o sea girar tres minutos después) y dejarnos a merced de tan solo un autobús en una calle de aproximadamente un kilómetro hasta llegar al Metro, y muy cuesta arriba, nos las prometíamos felices cuando después de solicitar, rogar, repetidas veces al Ayuntamiento ripense que gestionara, como es su obligación en representación de su ciudadanía, y debiera ser su vocación, con el Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid, que la Línea 332  de “La Veloz” empleara solo tres o cuatro minutos más, y nos asistiera también a esas miles de almas en esas dos “paradas huérfanas” a partir de la Calle Lago Garda, nos encontramos que sí, que en el “singular” cambio de recorrido de los autobuses ocurrido hace algunos meses las asiste ahora con la Línea 332, pero nos han quitado la Línea 334. Cosa que no tendría el mayor problema si no fuera porque nos han privado de forma tan injusta como agraviante, (por las dos mismísimas paradas, y los tres mismísimos minutos), de la Línea L1, que vuelve a girar por donde antes lo hacía la Línea 332.

Eso supone que nos han dejado  a miles de habitantes de Rivas sin un autobús que circule por el interior de la Ciudad, como una especie de “interurbano” diríamos (aunque ya sé que aquellos municipales también desaparecieron hace mucho) o sea con más motivo para que, imprescindiblemente cubran esas dos paradas con la Línea L1. Nos han dejado sin poder circular sin vehículo propio y contaminante (quienes lo tengan y puedan utilizarlo) por la ciudad donde habitamos. ¡Nos han dejado con un autobús que va y viene de Madrid y punto!

Así que ahora si queremos ir a Madrid llegamos antes, pero para movernos por nuestra Ciudad no tenemos autobús los hijos de este dios menor que vivimos tras las dos paradas, que vuelven a ser tan vilipendiadas como nosotros por tres minutos más o menos.

En todas estas mancomunidades, en todas estas casas unifamiliares, viven muchos niños que van al colegio, muchos mayores que los llevan o van al médico, o a ninguna parte porque no pueden, muchas personas que no querrían coger el coche para bajar un kilómetro al Metro en los albores de la mañana para ir a sus trabajos, ni colapsar el aparcamiento, ni contaminar más el planeta en ese aspecto.

Y que nadie piense que esto es demagogia. Es cruda realidad. Solo tienen que mirar alrededor. Y, si quieren, leer esta noticia “Una línea de autobús urbana conectará el barrio de la Luna con el Casco Antiguo de Rivas” (https://www.diarioderivas.es/nueva-linea-autobus-urbano-rivas/). Ya, pues eso es incierto: ¡le faltan dos agraviadas paradas para cubrirlo!

Por eso he pensado que escribir una carta estas Navidades a los reyes del municipio, que no piense solo en mí –que padezco una discapacidad de grado muy alto y una severa dependencia-, sino también en miles de convecinos y convecinas, es una cuestión tan lícita como necesaria y obligatoria.

Por eso se la vamos a escribir también desde la Junta de Comunidad, y también desde la Junta de Mancomunidad, pero esas ya a través de tediosos cauces burocráticos; y también a los señores y señoras del Consorcio madrileño de la señora Ayuso.

Quiero creer en la “magia de la navidad”, y por supuesto en los Reyes Magos, y humanistas y ecológicos, y a lo mejor cuando lean mi carta deciden traernos algo que representa tan poquito esfuerzo y dinero, y que mejora de forma tan determinante la calidad de vida de tantos ripenses que no somos precisamente ricos.

Confiemos con ilusión en que los reyes del municipio de Rivas Vaciamadrid (en este caso me da igual el color de la sangre que tengan) además de “magos” sean majos y nos acerquen la Línea Circular L1 ya desde el día 6 de enero de 2020.