En estas nueve primeras semanas del año en curso, ya van más de nueve mujeres asesinadas, más de una a la semana.

No podemos seguir negando la realidad, estos asesinatos están ocurriendo en una proporción alarmante y no debemos mirar para otro lado o hacer como si no pasara nada, desentendiéndonos  del asunto o molestarnos, si llegara el caso, por aquello de… “siempre estamos hablando de lo mismo”.

Es inadmisible que haya quién intencionadamente, ignorante o sin saber porque, en su fuero interno, intenten manipular u obviar esta dura realidad, atacando o queriendo difuminar la imagen del feminismo activo o militante, molesto o agraviado incluso, con el necesario e ineludible comentario, sobre los asesinatos constantes de mujeres.

Tomemos conciencia, hay que hacer algo que revolucione la sociedad en la que vivimos, hay que revelarse contra esta violencia existente, pero también, al mismo tiempo, contra el pasotismo, contra la indiferencia, contra la falta de conciencia que hay a nuestro alrededor.

Debemos ser más valientes y decididos allá donde nos encontremos una acción, por pequeña que sea, encaminada hacia el maltrato, el desprecio, la humillación o la descalificación de una mujer, ya sea hacia una abuela, una madre o una niña.

No consintamos absolutamente nada, allá donde ocurra, allí donde nos encontremos, ya sea la familia, la calle, el mercado, los colegios; cualquier lugar será bueno si tenemos que levantar la voz en defensa de la ofendida, contra la injusticia, contra el, o la maltratadora de turno (este comportamiento también se da en la mujer contra la mujer), aunque nos quedemos solos, cosa que dudo…

Debemos crear ¡¡YA!! Un movimiento de protesta permanente contra la discriminación de la mujer.

Estos acontecimientos, estos ASESINATOS, hay que llamarlos por su nombre.

Esta masacre me asfixia, me deprime me revela, me ofende, me descompone, me lleva a un estado de indefensión y de impotencia que me obliga a manifestarme, a dar mi opinión, mientras, me pregunto ¿Cómo puede estar ocurriendo esto?.

Propongo que:

Una vez al mes, por lo menos, deberíamos hacer propuestas respecto a “que hacer” para acabar con esta masacre. En nuestro lugar de trabajo o cualquier otro lugar donde nos encontremos; Centros de Mayores, Sindicatos o Colectivos…

También está, la solución, en nuestras manos. O por lo menos debemos intentarlo.

No sigamos con los brazos cruzados, hay que hacer algo.

Rivas, 5 de marzo de 2019

FÉLIX ARÉVALO

Taller de Literatura

Centro Sociocultural de Mayores EL PARQUE