En estos días Salvini pacta con Marine Le Pen (ambos directores de grupos de derechas), para crear un bloque de ultraderecha en la Unión Europea y hacerse con el control. Y la verdad es que lo tienen fácil: en Francia gobierna la derecha con Macron al frente y la más derecha todavía de Le Pen ganando terreno; en Alemania, está Merkel (de derechas), pero la segunda fuerza es Alternativa para Alemania (ultraderecha); en Italia gobiernan el M5S y la Liga Norte (derecha y ultraderecha); en Grecia gana terreno Amanecer Dorado (ultraderecha); en Hungría Viktor Orban  de Fidesz (ultraderecha); Polonia el PIS (ultraderecha); en Noruega, Austria, Chequia,…, coaliciones de derechas y ultraderechas en los gobiernos,… Si nos referimos a Latinoamérica ahí está EEUU (ultraderecha) haciendo todo lo posible por colocar a títeres de derechas o ultraderecha en los gobiernos (Argentina, Nicaragua, Brasil, Colombia, etc.). Está claro que en el mundo se está produciendo una involución hacia políticas ultraconservadoras.

Varias son las razones principales: 1.- La crisis creada por los poderes financieros para reducir derechos, prestaciones sociales y obtener mayor beneficio económico. 2.- Los gobiernos acuden al rescate de entidades financieras y grandes empresas y convierten la deuda privada en deuda pública, que pagamos los trabajadores con nuestros impuestos y la reducción de salarios y derechos sociales (182 billones de deuda pública, según el FMI); 3.- Los que dirigen el mundo han comprobado que las políticas de austericidio, no solo no provocan reacción contraria, sino que inducen a los afectados a suponer que las soluciones vendrán de políticas de derechas; 4.- Las guerras ponen las materias primas en manos de los poderosos, las fábricas de armamento en continua producción y los pueblos ocupados en enfrentamientos intestinos. 5.- Ante la precariedad, los movimientos migratorios generan autodefensa en los ciudadanos.

¿Qué pasa en España? Algunos creíamos que la derecha perdía fuerza ante la evidencia de podredumbre del Partido Popular, pero estábamos equivocados, la derecha ha crecido como hidra de tres cabezas (PP, C,s y Vox), y de repente resurge ‘el más bajito’ de las Azores intentando unificar los tres partidos. Si lo consigue ‘estamos jodidos…’. El tema de Cataluña juega a su favor, los partidos independentistas no dejan de ser de derechas, centro derecha y ultraizquierda que se encuentran en los extremos.

Mientras, se está evidenciando otro fenómeno: el PSOE gobernando y Podemos grupo de apoyo, parece que empiezan a cambiar algunas cosas de las que el PP se encargó de destruir. Ejemplo, algunas medidas tomadas desde la moción de censura y con el nuevo acuerdo PSOE/Podemos. Y esto no porque el primero sea un partido revolucionario, solo es socialdemócrata y con muchos intereses de derechas, pero si Podemos está en el gobierno o cerca de él, le marca la ruta a seguir, condiciona sus decisiones e inclina la balanza para favorecer (poco a poco) a los que son más desfavorecidos. Aunque solo sirva de lamento ¡cuánto tiempo llevamos perdido…!

Ante este panorama y estas evidencias, las izquierdas que de por sí están obligadas a trabajar juntas, por objetivos comunes y en defensa de las clases menos pudientes, ahora se les añade un plus de responsabilidad: la ultraderecha viene arrasando en toda Europa y en todo el mundo, o nos unimos para pararles o terminarán destruyéndolo todo y sometiéndonos como esclavos de los poderosos y sin ningún derecho.

Tenemos que recuperar y defender los derechos que ya teníamos, no podemos consentir que sigan deteriorando la sanidad pública, esquilmando la escuela de todos en favor de las privadas, segregadoras, creacionistas, adoctrinantes,… El bienestar de los mayores (pensiones, residencias dignas, beneficios sociales, etc.). El derecho al trabajo y a la vivienda. Y la sostenibilidad del planeta, la recuperación de ríos y mares, del aire que respiramos, desarrollo de las energías renovables, reciclaje y tratamiento de las basuras, etc.

Los partidos de izquierdas tienen que procurar la unidad para la gestión política, sino serán igual de responsables de la precariedad y los desastres que los partidos de derechas, aunque ellos sean los protagonistas.