Ahora que ya hemos entrado de lleno en el 2018 -lejanas se nos quedan incluso ya las fiestas- y que nos metemos en plena cuesta de enero, se me ocurren muchas preguntas que podrían denominarse ‘incómodas’. Y todo esto precedido de un final de año intenso y con mucha actividad. De ganas y de energías también hemos comenzado sobrados para afrontar lo que tenemos por delante, que es mucho. Así que vamos allá: ¿Ponemos por delante el interés común de la ciudadanía o ponemos por delante los principios o la ideología política? ¿Hacemos política y acciones de Gobierno para todas y todos, o las hacemos pensando en nuestra organización política?

El problema es que al final soy yo como concejal, o mi grupo municipal, o el equipo de Gobierno, quien toma las decisiones. Y estoy seguro que es imposible que le gusten a todas y todos.  Así que con este argumento, si hablamos de algo aún más concreto… ¿Qué hacemos con el nuevo complejo deportivo en el Barrio de La Luna? Se necesita como ‘agua de mayo’, pero no hay capacidad económica municipal para su construcción, gestión y mantenimiento. Por falta de recursos en el Ayuntamiento y por la imposibilidad legislativa estatal para la contratación de personal que lo gestiones. Entonces ¿no lo hacemos? ¿hay alguna alternativa? ¿se puede controlar su construcción y gestión como si fuera público, aunque lo haga una empresa privada en suelo público? Ya estamos con las preguntas incómodas…

En el barrio de La Luna viven ya cerca de 16.000 ripenses que no tienen ninguna instalación deportiva cercana. Rivas sigue creciendo en su población del orden de 1.500-2.000 nuevos vecinos y vecinas cada año. Desde el año 2002 no se construye una nueva instalación deportiva grande en Rivas. Ese año apenas había 30.000 habitantes y ahora somos 86.000 residentes. La lista de espera para actividades acuáticas y otras ofertas deportivas municipales es enorme. Parece -por tanto- más que justificada la construcción de esta instalación deportiva en el barrio.

Decidimos buscar alternativas a esa imposibilidad de construcción y gestión directa desde el Ayuntamiento, antes que quedarnos sin esta infraestructura que además servirá como eje motor de todo el barrio, con la construcción de nuevas zonas comerciales, nuevas infraestructuras y nuevos viales en el entorno. Es decir, en este caso, a pesar de la colaboración con la empresa privada en un servicio de gestión indirecta (en clara contradicción con lo que pensamos en Rivas Puede) estamos convencidos de que lo adecuado es primar la prestación del servicio para la ciudadanía. Y todo esto, teniendo en cuenta que los elementos de control público que se han introducido son estrictos y muy por encima de cualquier otro servicio similar implantado en otros ayuntamientos: precios públicos fijados por el Consistorio; carta de servicios con certificaciones; comisiones de monitorización, control y evaluación periódicas; revisiones permanentes de instalaciones y servicios; control exhaustivo sobre la plantilla de personal; auditorías anuales económicas y funcionales, etc., etc. Teniendo en cuenta que además han sido muchos los técnicos de deportes, técnicos municipales habilitados y hasta nuestro partido, Podemos, en Madrid quienes han revisado las condiciones de este servicio frente a otros similares implantados en muchos ayuntamientos. Todo eso nos da más que garantías para saber que estamos haciendo lo adecuado.

Insisto en un convencimiento que refleja el propio programa electoral de Rivas Puede: hay que buscar alternativas a situaciones de necesidad en las que primará siempre el beneficio y las necesidades de la ciudadanía, y no las necesidades de las organizaciones políticas.

Sabemos por donde tenemos que ir, tenemos ganas, energías y empuje suficiente. Así que éste va a ser nuestro año -estoy convencido- y el de muchos y muchas ripenses. Luchemos por ello.

 Jose María Álvarez

Pvoz. Grupo Mpal. Rivas Puede.