Hemos pensado bastante como iniciar este artículo de reflexión post-electoral, ya que dudábamos entre formalizar un análisis más tradicional, en la línea del resto de fuerzas que ya se han pronunciado sobre el escenario tras el 26 de mayo, o situar el enfoque en una línea discursiva cercana a los ingentes artículos ya publicados, que más que información están actuando como lobby para acelerar pactos y sillones con los que ocupar el órgano de gobierno del consistorio local. Finalmente decidimos seguir la línea de nuestra campaña, ser valientes, atrevidos, innovadores y críticos. Eso sí, vais a tener que perdonar el spoiler, ya que para el título hemos decidido poner la conclusión final…

Hemos esperado este tiempo con el objetivo de hacer una deliberación sosegada sin la tensión de los primeros momentos y sobre todo que esta fuera colectiva, en el lugar que es el corazón de nuestras decisiones, nuestra Asamblea, porque nuestra razón de existir, nuestra naturaleza, nuestra fuerza parte de las decisiones colectivas.

Decidimos que el día de reflexión fuera el 6 de junio en la sede de Rivas Puede, asistimos cerca de 40 personas y el debate se alargó más de 2 horas en las cuales extraíamos las siguientes conclusiones:

1) Tuvimos un resultado malo, sin paliativos ni excusas. Quizá nuestras expectativas no tenían una base real, nos faltó tiempo para explicar una situación compleja en Rivas, no conectamos con la ciudadanía que confío en nosotros en 2015, o quizá otras marcas electorales eran más potentes que nuestra esencia política. Lo cierto es que, en estas situaciones tan complejas, se dan variables multicausales (y muchas veces externas a nosotros mismos) que dificultan establecer un juicio de hecho acerca del resultado final.

2) ¿Qué hacer desde este momento? Esta era la pregunta clave que sobrevolaba en las cabezas de la mayoría de la militancia. Podríamos abandonar el proyecto o seguir, esta eran las dos opciones que se planteaban. Sin embargo, no hubo ni una duda. Había que seguir, ya que una organización con valores, transparente y decidida no deja a 1820 personas sin referente local, y nuestro municipio se merece que exista una oposición: fuera de la institución también se puede ser oposición y alternativa. Nuestro proyecto no es exclusivamente electoralista, nuestra propuesta política es real, creemos en ella y la problemática que seguirá teniendo Rivas necesitará de Rivas Puede como herramienta de vigilancia, proposición y contestación

En nuestro análisis consideramos que dinámicas estatales y autonómicas han generado efecto bandwagon (arrastre) que ha llegado a todos los municipios. Algunos partidos y candidatos locales se han visto beneficiados por el viento de cola que se generó en el clima político nacional, especialmente desde la moción de censura. Mención aparte merece el mal llamado “espacio del cambio” en todos los niveles del Estado ya que si en las Generales los resultados siendo malos, se pudieron contener parte de las peores expectativas, en las autonómicas, municipales y europeas han supuesto la desintegración de la izquierda alternativa y se han abierto viejas (nuevas o las de siempre) vendettas que quedaban pendientes.

Pensamos que, tras la constitución de ayuntamientos, comunidades autónomas, diputaciones y sobre todo del Gobierno de la nación, se van a dar movimientos para reconstrucción de la izquierda, movimientos que incluso van a resultar incomprensibles por parte de la ciudadanía que tradicionalmente se ha identificado con estas ideas de progreso. El objetivo debería ser claro: posibilitar la reconstrucción del sujeto de ruptura, ese espacio que venía reclamando Podemos y que no ha sabido o podido capitalizar. Desde Rivas Puede, y desde un ámbito plenamente municipal, insistimos en que nuestras ideas y propuestas siguen vigentes, tenemos que trabajar para atender y dar respuesta a esas demandas que seguirán desatendidas, pues vemos un PSOE demasiado dependiente de las dinámicas supramunicipales marcadas desde el aparato y una IU inmersa en un proceso de indefinición como estructura política, con dos almas que dudan entre ser la muleta de Podemos o la migración en masa hacia el proyecto personalista del errejonismo de Más Madrid, además de estar más tiempo pensando en cómo conservar esa parcela de poder que permite mantener una gran red construida durante 25 años en Rivas Vaciamadrid, que de pensar en un proyecto común estratégico duradero.

En esta nueva etapa, trabajaremos en el rediseño de nuestra organización, de los nuevos items que van a sostener nuestra propuesta política, vamos a pensar en crecer, y pasado el verano, con nuevas fuerzas os presentaremos nuestras ideas ¿Qué os parece el plan?

Y, para terminar, vamos a recordar unas palabras del maestro Sabina y a darlas la vuelta: “Esto no se cierra por derribo…”

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