Hace dieciséis años, durante el mes de junio, una parlamentaria madrileña y otro, los dos del PSOE, no se presentaron el día que debería haber sido investido Presidente de la Comunidad de Madrid Rafael Simancas, que tendría que haber gobernado en coalición con IU.

Tras una serie de actuaciones y una Comisión de Investigación (que originó para mí un verano tan mediático y tortuoso como este de 2019 de Pedro Sánchez en cuanto a si nuevas elecciones nacionales sí o no) presidida por Francisco Granados del PP (hoy en la cárcel por asuntos relacionados con corrupción política), se celebraron nuevas elecciones autonómicas tras las que gobernó Esperanza Aguirre del PP con mayoría absoluta ocho años, y después ya siempre sus correligionarios de Partido, dejando Madrid con este derechazo en el pésimo estado en que se encuentra en todos los aspectos para todo aquel que no sea rico de por casa, de por casas construidas u otras actividades.

Siempre me pareció que el PSOE madrileño habló muy poco entonces, y que las pocas veces que lo hizo le callaron. Y que desde entonces de este asunto se guarda mucho silencio. Es mi opinión.

Hace unas semanas, dieciséis años después, tras un “teatrillo” en mi opinión también vergonzante, se han sentado a trancas y barrancas; es decir, pactando con un partido de ultraderecha y otro también de “derecha aguantada”, (que soportó a la señora Cifuentes en el sillón madrileño, y que dice que con ellos presentes jamás habrá corrupción), tanto en el gobierno municipal como en el autonómico, los “retoños” de la señora Aguirre, (que ahora está imputada junto a su sucesora Cristina Cifuentes por presuntas irregularidades en la financiación de sus campañas electorales). Se han sentado un ex Director General de Patrimonio entre otras cosas, en el Ayuntamiento de Madrid. Y nada menos que la que, entre otras cosas, ha sido la responsable de la comunicación, las redes, la imagen de las señoras Aguirre y Cifuentes, Isabel Ayuso (que cuando escribo esto, ya ha tenido que cesar a Francisco Lobo de su “Gobierno Ayuso” por su imputación en la presunta financiación irregular del PP de Madrid durante las campañas electorales de 2007, 2008 y 2011. Y que en los gobiernos de la señora Aguirre, Cifuentes y posteriores, ha ostentado siempre altos cargos que, lógicamente, ya conocía la señora Ayuso).

La señora Aguirre y compañía vienen diciendo no saber nada de nada de todo esto. Vale.

Pero yo me pregunto, ¿en todos estos años, campañas y cargos, el Partido Socialista Madrileño, el PSOE, tampoco saben nada? Entiendo que no pueden impedir estas extrañas “alianzas populares” para gobernar ¿pero no tienen nada contundente que decir? Porque el señor Gabilondo es muy bien educado desde luego, pero también, en mi opinión, muy silencioso.

En 2003 (el mismo año del “Tamayazo” que colocó a Esperanza Aguirre para llevar al extremo el neoliberalismo que en la derecha ya había ostentado ocho años su compañero de filas Alberto Ruiz-Gallardón), comenzó su carrera política en el PSOE el madrileño Pedro Sánchez, que obtuvo acta de Concejal madrileño al año siguiente; es decir, que tiene que tener por lógica y obligación, pues en la actualidad es el Presidente del Gobierno de España en funciones, una amplia información del recorrido del PP madrileño y sus “problemas”, y también del español, No en vano llegó a la presidencia tras una moción de censura a Mariano Rajoy del PP también.

Pues bien, en mi opinión, el señor Sánchez, acompañado de quien no pudo ser en 2003 presidente de la Comunidad de Madrid (que ahora es el Secretario general del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados del Gobierno que preside en funciones), la señora Carmen Calvo (de conocida trayectoria socialista), y otros miembros de su equipo, están haciendo lo inverosímil porque no gobierne la izquierda en España. Y nuevamente en mi opinión estaría abocado todo “el teatrillo” hacia unas nuevas elecciones generales (tras no ser investido como a él le hubiera convenido al parecer) en las que, de nuevo, el país pueda volver a sufrir el bipartidismo PP-PSOE que nos ha traído hasta aquí, así ¡Y ellos y los que tienen posibles, tan a gustito, y tan silenciosos!

Sánchez parece creer que lo tiene todo “encestado”. Y el riesgo que haría correr a España y a los españoles y españolas, es que, si como en Madrid, y en otros lugares, las dos derechas se unieran a la ultraderecha, coparían también el Parlamento Español. Y a la tercera, o sea Ayuntamiento, Comunidad y Estado, todos vencidos,

Y yo me pregunto, ¿cómo puede compensarle esto a un político que se dice de izquierdas, pero que no está dispuesto a que la izquierda le controle? ¿Prefiere el riesgo de seguir con el “derechazo extremado”, o que le caiga en un plis plas una moción de censura… y “el derechazo extremado” por conseguir un gobierno pírrico?

¿No sería preferible que se acabara este “silencio eterno”, y que algunos evitaran y nos contaran cosas como las que nos hemos enterado, por ejemplo, que hizo la señora Ana Botella en Madrid vendiendo las viviendas públicas a “fondos buitre”, etc.?

En mi opinión el señor Sánchez parece preferir esa línea de “silencios” que ya perjudicaron a su hoy Secretario General en el Congreso, y ¡tan a gustito! ¿Ustedes lo están?

Pues si no lo estuvieran, prepárense para votar a la izquierda, (que para muchos queda claro que no es el PSOE desde hace mucho), porque yo creo que van a tener oportunidad de hacerlo en noviembre.