Apuramos las últimas semanas de este año 2017 con la inevitable rutina de terminar de cerrar asuntos pendientes y conjurar buenos propósitos y compromisos para el calendario entrante; son momentos también, claro, para hacer balance de los doce meses que dejamos atrás. Y en todo ese empeño, compartir algunas reflexiones en voz alta.

El próximo 2018, que nos espera ya a la vuelta de la esquina, será el primero desde 2015 que se inicie con el nuevo Presupuesto municipal en vigor. La gran pluralidad expresada en el Pleno tras las últimas elecciones municipales, con una correlación de fuerzas que nos exigía más diálogo y hacía más acusada la necesidad de llegar a acuerdos entre las diferentes opciones políticas, condicionó en los dos ejercicios anteriores contar con un Presupuesto aprobado en tiempo y forma para el primer día del año. Esto ha conllevado muchas dificultades que desde mi grupo, que ha tenido la responsabilidad de gobernar en solitario hasta el pasado mes de mayo, hemos removido dejándonos la piel para que las necesidades, problemas y retos de Rivas no terminasen desatendidos. El CEIPSO público del Barrio de La Luna con sus puertas abiertas para empezar el curso en septiembre, la municipalización de servicios como la gestión de la Empresa Municipal de la Vivienda –con la primera fase de viviendas del VI Plan ya entregada y la segunda y tercera fases en marcha- o de la grúa, el desarrollo de un Plan de Inversiones Municipales de más de 28 millones de euros que está ya teniendo resultados palpables en el arreglo de calzadas y viales, la mejora de instalaciones deportivas o actuaciones en los centros educativos, o la espectacular reducción de deuda en más de un 30% en los últimos años son sólo algunos ejemplos de los esfuerzos realizados.

Pero teníamos además, otra responsabilidad pendiente. La de traducir el empeño en un mayor diálogo en mejores garantías de estabilidad para sacar adelante las políticas que Rivas necesita, y un impulso a la agenda política de la ciudad. Ello pasaba por lograr un gobierno compartido con la pluralidad de la izquierda municipal. El PSOE decidió quedarse fuera de ese escenario –y ahí le vemos, disparando en prensa con ferocidad contra el Gobierno municipal quizás para tapar sus revueltas aguas internas o su falta de propuestas concretas-, pero con Rivas Puede, conseguimos dejar a un lado diferencias y poner el acento en lo mucho que nos une. Hoy, este gobierno compartido entre los grupos de Somos Rivas y Rivas Puede es expresión de una voluntad de entendernos en clave de Rivas y de favorecer un proceso de cooperación y trabajo conjunto entre Izquierda Unida, Podemos, Equo y muchos vecinos y vecinas que están orgullosas de la ciudad en que viven pero que no se resignan a que la Comunidad de Madrid sea un territorio comanche gobernado por el Partido Popular.

2017 ha sido el año en que fue posible dar este paso, y ello, como comentaba, ya ha tenido un resultado también palpable, un Presupuesto municipal para 2018 aprobado antes de comernos las uvas. Espero que el año que vamos a estrenar esté lleno de espacios de encuentro y entendimiento para seguir haciendo de Rivas la ciudad que queremos. Felices Fiestas.